lunes, 22 de septiembre de 2014

Fiesta de los jarritos de Galaroza



Galaroza: sobresale del caserío la iglesia y la ermita de Santa Brígida. Un elemento distintivo en este municipio es el agua, marcando la importancia de fuentes y acequias y extendiéndose por el ruedo del municipio.



No sólo el Múrtiga es símbolo de vida y fertilidad, también hay numerosos acuíferos y manantiales alrededor de esta comarca serrana, incluso podemos ver algún que otro manantial dentro de alguna casa centenaria.

Prueba de la abundancia del agua cachonera es la fiesta de "Los Jarritos", que se celebra cada 6 de septiembre, en un ambiente de algarabía y entusiasmo y que consiste en mojar a todo aquel que se encuentre por las calles de este municipio. Es una mezcla de erotismo y poder donde el agua y sobre todo el manantial que surte a la bella Fuente de los Doce Caños toman el principal protagonismo.
El agua la podemos coger de distintas fuentes que se distribuyen a lo largo y ancho de todo el pueblo, aunque la principal es la "Fuente de Nuestra Señora del Carmen", llamada comúnmente Fuente de los Doce Caños.

Según el cronista local, Rodríguez Beneyto, la fiesta se remonta aproximadamente entre la primera y segunda década del siglo XX. y surgió aprovechando el paso de los alfareros de la comarca extremeña de Barros por Galaroza, camino de la Romería de los Ángeles en la Peña de Arias Montano, en el cercano pueblo de Alájar. Descargaban aquí todas sus angarillas con sus cacharros. Los Álamos y el Paseo de Ntra. Sra. del Carmen se ponían llenos de paja y encima de la paja ponían todas las piezas de barro, entonces los lugareños aprovechaban para comprar piporros, cántaros, utensilios para la cocina de barro... para todo el año e iban a probarlos a la Fuente de los Doce Caños. A las niñas les compraban las madres unos juguetes pequeñitos de barro, que eran "las cocinitas" y a los niños les compraban pequeños piporros, llamados "jarritos" y jugando comenzaron a lanzarse agua, y así comenzó Los Jarritos como un juego de niños. De ahí pasa a juegos de jóvenes, pero ya después de La Guerra.

Al principio, sólo se mojaban las personas jóvenes y se respetaba totalmente a las personas mayores; ningún joven se atrevería nunca a mojar a ninguna persona mayor, la prueba está en que los bares que está alrededor de la plaza ponían sus mesas en la puerta y mientras que los niños y los jóvenes se mojaban, los mayores estaban tomándose sus vinos y comiendo tapas tranquilamente sin que nadie los mojara. Ya en la década de los años 50 es cuando comienza la parte erótico-festiva de la fiesta.

Antaño, la herramienta con la que se mojaba a los demás era el piporro o búcaro, sin embargo, actualmente se hace con un cubo.











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